“Aquí mando yo”, esa es la frase que Mario repite cada día de los últimos 4 meses, desde que fue ascendido como líder comercial, en la empresa en la que trabaja hace algunos años.

El equipo de trabajo de Mario, está compuesto por 11 personas, que diariamente escuchan esa frase. Hoy, la mejor vendedora de su equipo decidió renunciar porque no lo soporta, y entre los murmullos del resto de empleados del área, se escucha que “se le subió el cargo a la cabeza” y que mucho dice, pero que no hace nada para mejorar los resultados.

Seguramente, ya te habrás encontrado con un líder como Mario en tu experiencia laboral, y alguna vez esa frase, hizo que quisieras dejar tu trabajo. Su modelo de liderazgo impuesto, se resume a las órdenes de sus superiores, una autoridad bajo la presión negativa, y una relación distante con su equipo, porque asume que si genera cercanía, su imagen no será la de un líder fuerte.

Este modelo de liderazgo es altamente peligroso para los resultados y el trabajo en equipo, causando confrontaciones, divisiones y todos los problemas internos que no permiten el éxito de una empresa.

Si le damos un giro a la historia de Mario, en vez de un líder impuesto, esa empresa requiere un líder magnético, que no se impone, sino que integra desde el respeto, inspirando a las personas y repitiendo siempre “somos un equipo”.  Siempre deberás tener en cuenta, que el liderazgo se gana desde la forma en la que tratas a tu equipo.

El modelo tradicional del jefe odiado por todos, ya no cabe dentro de ninguna empresa Por eso, quiero que evalúes cómo estás inspirando a las personas que lideras, te prepares para motivarlos, y si tienes que delegar, analiza que ese futuro líder no sea como el personaje de esta historia.