Todos hemos sentido miedo al fracaso, a lo que puedan pensar de nosotros, o a enfrentarnos a situaciones para las que no nos sentimos preparados. Quizá por eso, entre más grande es la meta, más nos asusta tomar la decisión de materializarla.

El miedo es inevitable porque a medida que crecemos nos hacemos menos curiosos. ¿Recuerdas  esa curiosidad que te producía todo cuando eras niño?  Saltabas o corrías hacia eso que te generaba curiosidad, sin pensar que podrías caerte o que tendrías que esforzarte mucho para alcanzarlo. En este punto, debes tener claro que requieres estructurar tus metas, pensar en un plan y permitirte esa curiosidad para dejar el miedo.

Síguete cuestionando. Esa es una forma de decidirte a enfrentar tu miedo y hacer algo nuevo cada día: ¿cuántas grandes ideas de negocio, crees que se quedaron en la mente de alguien que tuvo mucho miedo a empezar? o ¿cuántas veces crees que una persona no ha decidido ascender en su empresa, porque esas nuevas responsabilidades parecen más grandes que sus habilidades? nunca lo intentaron, a eso sí puede llamársele fracaso, porque al intentarlo hubieran estado entrenándose para el éxito.

Piensa un momento, ¿estás eligiendo el miedo como excusa, sabiendo que tienes el potencial para ser exitoso?  Decídete, haz un plan e inícialo hoy, no temas al fracaso porque este es parte del camino hacia el éxito, y siempre será la forma de encontrar las mejores lecciones para tu vida.